• Contratos participativos: inversión de capital en proyectos compartiendo ganancias finales del proyecto inmobiliario (plusvalía, rentas futuras, revalorización del activo).
• Préstamos participativos: financiación con condiciones pactadas, con participación en beneficios además de retorno del principal, alineando intereses entre promotor e inversor.
• Aportes de capital directo: coinversiones en proyectos residenciales o reformas de activos comerciales, con participación proporcional según la aportación.
• Rentabilidad por encima del mercado: gracias al control técnico-operativo del grupo (presupuestos realistas, control de obra, compras optimizadas y seguimiento económico), se puede ofrecer rentabilidades esperadas superiores a las tasas de mercado para plazos medio‑corto (por ejemplo 12‑36 meses).